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San Sebastian egunaren ospakizuna Koruko Andre Mariaren basilikan

San Sebastian egunaren ospakizuna Koruko Andre Mariaren basilikan

Gaur, 2026eko urtarrilaren 20a, goiz eguzkitsu eta atsegin batean, danborren burrunbak lagunduta, Donostiako egun handia, Koruko Andre Mariaren basilikan, 10:30ean, Meza Nagusia ospatu da. On Fernando Prado gotzaina buru zela, ospakizunak, fededunak, agintariak eta bisitariak bildu ditu alaitasuna, tradizioa eta batasun espiritua nagusi izan diren egunean.

Meza alaitasun eta tradizio printzekin amaitu zen, elizkizuna bukatzean haurrek danborra jo zutenean.

San Sebastian egun zoriontsua! Bere bideak eta bitartekaritzak urte honetan zehar gida gaitzala!

Gotzainaren homilia

San Sebastián Eguna

Homilía Santa Marian (20/01/2026)

Apaiz lagunok, erlijioso eta erlijiosa, eliztar guzti maite maiteok. Donostiarrak eta kanpotik festara etorritako guztiok; agintari eta ordezkari lagungarriak, egun on guztioi eta ongi etorriak amaren etxera, zuen etxera.

Gaurko egun kuttun honetan, bihotzaren poza da nagusi. Benetan egun alaitsu eta pozgarria, San Sebastian eguna. Gure hiriko Ama birjinaren oinetan, bere babesean, Bildu gara beste behin, gure Santuari, San Sebastiani, ospatzeko eta gure otoitzak zuzentzeko. Berari eskatuko diogu gure hiri eta beraren biztanleentzako ongia eta pakea.

Queridas hermanas y hermanos: En medio de la alegría compartida en este día y del latido festivo de esta ciudad, no olvidamos el silencio del dolor que, en estos días, nos ha impactado por el fatal accidente ferroviario que ha tenido lugar en Córdoba. Desde esta Eucaristía elevamos una oración confiada por los fallecidos, por sus familias y por cuantos sufren las consecuencias de esta tragedia; que el Señor, fuente de toda consolación, acoja a los fallecidos en su paz y sostenga a los heridos y a quienes lloran, para que, aun en la prueba, no se apague la esperanza. Mostramos así hoy también nuestro cariño y solidaridad para con ellos y los tenemos presentes.

Baina hori dena kontutan hartuta, esan behar dugu gaurko jai egun honetan, alaitasuna izan behar dela gaurko sentimendu nagusia guretzat. Ona da, benetan, ardurak egun baterako eten edo alboratzea. Penak Zokora esaten du abestiak. Así, aun en medio de la pena proclamamos la vida, la alegría y la fraternidad. Dejemos, pues un rato las penas a un lado, como dice la canción, y volquémonos en la fiesta, disfrutemos con alegría y orgullo la fiesta del patrono de nuestra ciudad. Hoy, aquí en Santa María, al celebrar la fe damos también una orientación cristiana a nuestra fiesta. Es una liturgia preciosa, bella. Las lecturas, los cantos y la alegría son esos ingredientes que nos llevan a sentir y a actualizar vivamente la presencia de Dios entre nosotros. La mesa compartida, que es la Eucaristía, nos recuerda y nos actualiza la presencia de Jesús entre los suyos y la llamada a la fraternidad. Celebrar la Eucaristía nos aúna, nos fortalece y fortalece también nuestra fe. Tenemos tanto que agradecer y pedir a Dios. Que todos nos sintamos, pues, bienvenidos a la mesa del altar

Permitidme compartir una reflexión desde la fe en este día. Mis palabras en la homilía se quieren hacer eco de una expresión sugerente que hemos escuchado a comienzo del año en una canción reciente del grupo donostiarra La Oreja de Van Gogh. Este famoso y querido grupo de música, tan nuestro, el día de nochevieja estrenaba disco y hacían pública una canción que decía: «Yo creo en Dios, a mi manera». Nire moduan, nire erara sinisten dut. La cultura, también la música popular, tiene la capacidad de poner palabras a lo que muchos sienten. Y por eso merece siempre respeto y escucha. Esa canción me sirve en este día para invitaros a una pequeña reflexión, uniendo lo que hoy os quiero compartir, con la vida de nuestro Santo patrón, el mártir San Sebastián.

Mirad. Cuando alguien dice creer en Dios “a mi manera” está diciendo que entiende la fe como algo muy personal, muy íntimo. Algo ha de haber cuando los astros se han puesto en confluencia para que surja entre dos, por ejemplo, un amor tan bonito. Somos los dos polvo de estrellas, bajo la aurora boreal, dice la canción. Así, la sorpresa por esta belleza y grandeza de un amor romántico que podemos vivir, no puede ser algo casual, sino que “algo ha de haber”. Hay más preguntas que respuestas. Por eso muere el orgullo y nace la fe. Y así va repitiendo la canción.

Pero, permitidme, queridos hermanos y hermanas haceros caer en la cuenta de algo. Esa fe, aun siendo auténtica y digna de consideración, en el fondo, podría ser una fe de tipo más bien teórico, una fe cómoda quizá, tal vez, agua que no mueve molino. Yo diría que es una fe que se mueve en el mundo de las ideas; es una fe en un Dios diseñador inteligente del universo, que suscita curiosidad tal vez, pero que, en el fondo no molesta, no interpela, no pide demasiado. Una fe así corre el riesgo de alejarse de la fe verdadera que profesamos los cristianos que es, por lo contrario, una fe comprometida y encarnada, que nace de un encuentro, como acabamos de celebrar en la Navidad. Dios se ha hecho hombre, se ha encarnado, se ha comprometido con nuestra historia y nuestra suerte para transformar el mundo desde la sencillez, con la fuerza del amor que transforma y lo cambia todo, que considera a los demás como hermanos y transforma verdaderamente la vida de quien se ve tocado por su amor. De ese encuentro nace una vida que se reordena de otra manera, a la manera más bien de él, no a “mi manera”, sino a la suya. Jesusek ez zituen teoriak bizi izan; bizia emanez bizi izan zuen: gaixoak ukitu zituen, pobreei hurbildu zitzaien, bidegabekeria salatu zuen eta azken muturreraino maitatu zuen, bizia emateraino.

Lo mismo nuestro santo patrono. San Sebastián no creyó “a su particular manera”, sino que creyó “a la manera de Jesús”, comprometiendo su vida y entregándola por salvar la de los demás. Bere historia ezagutzen dugu. Martiri bezala hil zen. Ez bere erara bizitzeagatik, Jesusen erara bizitzeagatik baizik. Su fe fue una fe bien encarnada, valiente, pública.

San Sebastianen bizitzak helarazten digun mezua gaur ere oso egungoa izan daiteke gure guztiontzat. Kristauok fedearen bizitzera deituak gara, ez geure erara, baizik eta Jesusek erakutsi digun eran: modu benetan gorpuztuan, bizitzarekin konprometitua, eta besteekin konprometitua. El cristianismo sirve de gran inspiración para nuestra vida social y también para aquellas personas que se dedican a la cosa pública y que hoy nos acompañan en esta celebración. Es de agradecer, por cierto, la cercanía de los servidores públicos para con los ciudadanos a los que sirven, también en este tipo de celebraciones tan queridas por todos y especialmente por la comunidad cristiana.

Lo cierto es que gobernar, legislar, servir al bien común no es solo una cuestión técnica o teórica: es algo profundamente moral, que comprometa la vida. Gracias por ese testimonio de compromiso con el bien de todos. Os invito a seguir buscando el bien común y a trazar prioridades que realmente sean un alivio para las necesidades reales de los ciudadanos, especialmente de los más vulnerables, de esos que no suelen participar de la fiesta porque la supervivencia les mantiene más ocupados. No nos olvidemos nunca que la fiesta ha de ser para todos.

San Sebastián nos recuerda hoy que creer de verdad compromete. Que la fe cristiana no es una idea bonita, sino más bien una forma concreta de vivir y de servir. Y que una ciudad será verdaderamente grande no solo por su belleza o su aparente prosperidad, sino por su capacidad de cuidar a todos, sin excluir a nadie.

Pidamos al Señor que nos ayude a pasar de vivir y creer “a mi manera” a vivir y a creer “a su manera”. Y que, siguiendo el ejemplo de San Sebastián, sepamos dar testimonio —cada uno desde su lugar— con una vida coherente, fraterna y entregada.

Pidamos, pues a nuestro santo Patrón, que nos conceda que este día de paz y de concordia, se extienda sobre todos nuestros ciudadanos a lo largo del año. Eska diezaiogun San Sebastian gure patroiari, paketxu eta adostasunez betetako gaurko egun hau luzatzea egun guztietan, urte osoan zehar. Que no se nos olvide que juntos podemos ser felices, que nadie se ha de quedar excluido de la fiesta. Feliz día de San Sebastián, hermanas y hermanos. Que el Señor nos bendiga a nosotros, a todas nuestras familias y a todos aquellos a quienes queremos. Jaunak bedeinka zaitzatela.

+ Fernando

  • 2026-01-20 San Sebastian eguna. Homilia Santa Marian Descargatu