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Clausurada la Puerta Santa de Martutene

Clausurada la Puerta Santa de Martutene

Ayer, 6 de enero, día de la Epifanía del Señor, se cerró la última Puerta Santa que permanecía abierta en la Diócesis de San Sebastián, signo visible del doble jubileo que nuestra Iglesia diocesana ha vivido a lo largo de 2025.

La clausura tuvo lugar en un escenario especialmente elocuente: la prisión de Martutene, donde la Puerta Santa había sido confeccionada por las propias personas presas.

El obispo D. Fernando Prado, acompañado por el padre Manu Arrue, presidió el gesto de clausura en un clima de recogimiento y esperanza.

Con este acto, la Diócesis concluye el itinerario jubilar marcado por la invitación a atravesar “puertas” de reconciliación, misericordia y encuentro con el Señor, también —y de manera muy significativa— en los lugares donde la vida se vive con mayor fragilidad.

Un signo nacido dentro de la cárcel

La Puerta Santa de Martutene ha sido, desde su apertura, un signo profundamente diocesano: no solo por estar situada en una realidad a menudo invisible, sino porque fue creada con las manos y el tiempo de quienes cumplen condena.

Su elaboración se convirtió en un proceso comunitario que expresó, desde dentro, el deseo de abrir caminos nuevos: de confianza, de dignidad y de futuro.

El hecho de que esta haya sido la última Puerta Santa en cerrarse subraya el significado de la pastoral penitenciaria en nuestra Diócesis y recuerda que el anuncio del Evangelio, la cercanía de la Iglesia y la celebración de la fe no conocen fronteras.

Eucaristía con las personas presas

Tras la clausura, se celebró una eucaristía con la participación de las personas presas. También se realizaron representaciones teatrales preparadas por los internos, que dieron vida a pasajes del Evangelio. Estos “teatros” ayudaron a escuchar la Palabra desde la experiencia concreta de la vida cotidiana, haciendo visible que el Evangelio sigue aconteciendo cuando se acoge con sencillez y verdad.

En su presencia entre los reclusos, el obispo quiso expresar la cercanía de toda la comunidad diocesana y recordar que la fe cristiana es siempre una invitación a recomenzar.

La celebración se convirtió así en una acción de gracias por el camino recorrido durante el jubileo y, al mismo tiempo, en un impulso para seguir construyendo puentes de fraternidad.

Un cierre que abre un compromiso

El cierre de esta Puerta Santa no es un punto final, sino la confirmación de un horizonte pastoral que continúa: acompañar, escuchar, sostener y anunciar la esperanza también en los contextos más complejos.

La Puerta Santa de Martutene —nacida del trabajo de los reclusos y clausurada junto a ellos— queda como memoria viva de un jubileo que ha querido tocar la realidad concreta de nuestra Diócesis.

– Descarga aquí la homilía del Obispo: Epifanía del Señor. Día de Reyes. Centro Penitenciario de Martutene. Clausura de la Puerta Santa.