Las religiosas de la Anunciata se despiden con una donación a la comunidad cristiana
La congregación religiosa cierra su colegio, situado en el límite entre Donostia y Pasaia, y pone fin a su presencia en Gipuzkoa. Como gesto de despedida y agradecimiento, las religiosas han donado imágenes de san Francisco Coll, fundador de la congregación, a cinco parroquias de la diócesis para fomentar su veneración entre los fieles.
Después de 87 años dedicados a la enseñanza y a la formación de numerosas generaciones de niños y jóvenes, las religiosas de la Anunciata se despiden de Gipuzkoa. El cierre de su centro educativo, situado en la muga entre Donostia y Pasaia, marca también el final de la presencia de esta comunidad religiosa en nuestro territorio.
Durante casi nueve décadas, las religiosas han desarrollado una importante labor educativa y humana, acompañando a generaciones de familias y transmitiendo, junto a los conocimientos académicos, los valores cristianos que han inspirado su misión. Su presencia ha formado parte de la vida cotidiana del entorno, dejando una huella que trasciende las aulas y permanece en la memoria de quienes compartieron su camino.

Un regalo para mantener viva su presencia
En el momento de su despedida, las religiosas han querido dejar un signo visible de su vinculación con la Iglesia de Gipuzkoa. Para ello, han realizado una donación de tallas de san Francisco Coll, fundador de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, destinadas a cinco parroquias de la diócesis.
Las imágenes serán entronizadas en los templos parroquiales para favorecer la devoción de las comunidades cristianas y de los fieles y peregrinos que puedan acercarse a venerarlas.
Este gesto adquiere un significado especial: aunque la congregación deje físicamente Gipuzkoa, su espiritualidad y el testimonio de su fundador continuarán presentes en la vida de estas comunidades parroquiales.
San Francisco Coll (1812-1875), sacerdote dominico, fundó la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata en 1856, impulsado por su compromiso con la evangelización y la educación, especialmente de la infancia y la juventud. Su legado sigue vivo a través de la misión educativa y pastoral de las religiosas.
Una despedida marcada por la gratitud
El cierre del colegio y la marcha de las religiosas suponen el final de una etapa significativa para la comunidad educativa y para la vida eclesial de Gipuzkoa. Son 87 años de entrega, servicio, vocación y cercanía a las familias, en los que la educación ha sido también una forma de anunciar el Evangelio.

La Diócesis de San Sebastián expresa su agradecimiento a las religiosas de la Anunciata por tantos años de dedicación y por el testimonio de vida consagrada que han ofrecido a la sociedad guipuzcoana.
Las tallas de san Francisco Coll que permanecerán en las parroquias serán, a partir de ahora, un recuerdo permanente de esta historia compartida y una invitación a mantener vivo el espíritu de servicio, educación y evangelización que ha caracterizado a la congregación.
Las religiosas se marchan de Gipuzkoa, pero su legado permanece en las personas que educaron, en las comunidades a las que sirvieron y en la fe que compartieron durante casi nueve décadas.
Únete a la comunidad de InfoEliza para no perderte nada. Tienes dos formas de hacerlo:
- Clicando directamente aquí: Unirme al chat de WhatsApp
- Enviando un WhatsApp con la palabra ALTA al 689 105 191