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Las conferencias de Darío Vitali al clero ya disponibles en YouTube

Las conferencias de Darío Vitali al clero ya disponibles en YouTube

La Diócesis de San Sebastián acogió recientemente unas conferencias formativas dirigidas a su clero, impartidas por el destacado teólogo Darío Vitali. Durante sus intervenciones, Vitali desgranó las claves del reciente Documento Final del Sínodo y reflexionó sobre el horizonte de una Iglesia constitutivamente sinodal.

La sinodalidad: el deber de escuchar

Vitali comenzó su exposición aclarando que la sinodalidad no es una “moda” pasajera, sino una dimensión fundamental que hunde sus raíces en la visión de la Iglesia como Pueblo de Dios, recuperada por el Concilio Vaticano II. Para resumir este espíritu, el teólogo empleó una máxima rotunda: “La sinodalidad no es el derecho de hablar, sino el deber de escuchar”.

En este sentido, Vitali animó a los presbíteros a fomentar una “escucha en el Espíritu” que permita discernir verdaderamente hacia dónde guía Dios a la comunidad. Señaló que el Pueblo de Dios no es simplemente la suma de los bautizados, sino un sujeto colectivo y comunitario con capacidad profética.

Una Iglesia local con identidad propia

Uno de los puntos más destacados de la formación fue la reivindicación de la Iglesia particular. Vitali recordó que la universalidad de la Iglesia Católica no significa “uniformidad”, sino una comunión de iglesias vivas. Haciendo referencia expresa a la realidad de San Sebastián, el ponente destacó que el Evangelio se encarna en un lugar concreto, “entre mar y montaña”, con una cultura, una historia y una sensibilidad particulares.

El proceso sinodal, explicó, debe servir para hacer emerger y fortalecer la fuerte identidad de esta iglesia local, que es un don para toda la comunión de iglesias. Asimismo, recordó a los sacerdotes que la parroquia “no es un ente absoluto, sino relacional”, y que debe entenderse siempre en comunión con el resto de la diócesis.

Obispo, presbiterio y Pueblo de Dios: caminando juntos

Para que una diócesis camine de manera sinodal, Vitali subrayó la necesidad de cuidar la relación inseparable entre tres sujetos: el Pueblo de Dios, el obispo y el presbiterio. El obispo actúa como principio visible de unidad, pero no camina solo, sino íntimamente unido a su presbiterio, que funciona como su “senado” y como garante de la memoria y la identidad de la comunidad eclesial. Vitali advirtió que cuando la relación entre el obispo y su presbiterio no funciona, es toda la Iglesia local la que sufre.

Frente al clericalismo, madurez cristiana

En la segunda parte de su formación, el teólogo abordó el tema de los ministerios y la participación de los laicos. Vitali alertó del riesgo de reducir la vida de la Iglesia al ministerio ordenado, pero también advirtió sobre la tentación de crear un “clericalismo de los laicos”, donde parece que los fieles solo tienen importancia si desempeñan una función o ministerio visible.

En lugar de multiplicar ministerios de forma innecesaria, Vitali propuso apostar por la formación profunda del laicado. “La dignidad cristiana no consiste en hacer algo, sino en ser capaces de caminar juntos”. Animó al clero a centrarse en su misión fundamental: nutrir al Pueblo de Dios con la Palabra y la Eucaristía para forjar cristianos con una alta madurez evangélica. En un tiempo en el que la Iglesia vive como minoría en una sociedad secularizada, la verdadera fuerza de la comunidad radica en defender su identidad cristiana con conciencia y esperanza.

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