Beatificación de Atanasio del Sagrado Corazón de Jesús (Gregorio María Aguiñagalde Aguirreche, 1870-1936)
El próximo sábado, 7 de noviembre, la catedral de Santander acogerá (11:00h) la beatificación de 80 mártires del siglo XX. Entre ellos figura el carmelita guipuzcoano, padre Atanasio del Sagrado Corazón de Jesús (Gregorio María Aguiñagalde Aguirreche, 1870-1936). Se convertirá en el tercer errezildarra en llegar a los altares.
Atanasio nació el 12 de marzo de 1870, a las doce y media de la mañana, en el caserío Bildain del barrio Ibarbia de Errezil donde también había sido alumbrado en el siglo XVI, el santo mártir dominico Domingo Ibáñez de Erquicia.
Fue bautizado en la parroquia de San Martín de su localidad natal, el mismo día de su nacimiento, con los nombres de Gregorio María. Su padre, José María, era carpintero, y se había casado con María Josefa, la madre de Gregorio María, cinco días antes, tras haber obtenido dispensa de Su Santidad del tercer grado de afinidad.
José María era viudo y de su primer matrimonio habían nacido José Miguel Santos, Ana Manuela y María Concepción. Gregorio María fue el primogénito del segundo matrimonio.
Después de él nacieron Ignacio María Bartolomé, Juana Josefa Bibiana, que entraría en el convento de las Carmelitas Descalzas de Murguía (Álava), Antonio José, Guillerma y Sebastián María. Era una familia cristiana. Prueba de ello es que a toda su descendencia le pusieron el nombre recogido en el santoral para el día en que nació cada descendiente.
“Soy un sacerdote carmelita”
Pidió el ingreso en el Noviciado de los Carmelitas de Larrea y fue admitido el 17 de abril de 1885, cuando contaba con 15 años. Ese mismo año tomó el hábito con el nombre religioso de Atanasio del Sagrado Corazón de Jesús y un año después hizo la primera profesión.
Continuó sus estudios y a la edad de 19 años hizo la profesión solemne en Begoña (Bilbao), el 30 de junio de 1889. Le acompañó la familia en esta celebración, con la pena de la ausencia de su madre, que había fallecido dos años antes. En dicho lugar cursó los estudios eclesiásticos (Filosofía y Teología).
Recibió el diaconado en 1893 y fue ordenado de presbítero, en Vitoria, el 8 de junio de 1895, de manos del obispo don Ramón Fernández de Piérola, a la edad de 25 años.
A partir de entonces, muchas veces y particularmente en los momentos más decisivos de su vida diría: “Soy un sacerdote carmelita”.
Cultivó el canto gregoriano en la abadía benedictina de Solesmes y fue uno de los pioneros en introducir la reforma de san Pío X de la música sagrada en el carmelo descalzo.
Se solicitaba frecuentemente su ayuda para oír confesiones y para dar ejercicios espirituales.
El 27 de agosto de 1899 predicó en euskera en la Misa mayor en la parroquia de Azkoitia con motivo de la fundación del monasterio de monjas carmelitas descalzas en dicha localidad.
Donde Dios me quiere
A pesar de su petición de ir a misiones y de su necesidad de soledad, como escribiría él mismo “donde me coloca la obediencia es donde Dios me quiere”. Así, fue elegido y aceptó la responsabilidad de prior del convento de Villafranca (Navarra). Posteriormente, fue presidente de la comunidad de Santander, y en dos ocasiones, maestro de novicios en Larrea. Tres veces fue provincial.
Fue también superior en San Sebastián, definidor provincial, vicario provincial, visitador de las casas religiosas del Carmen de América, suprior y maestro de teólogos en Begoña (Bilbao) y superior de la comunidad de Santander. Además, fue delegado para la reforma de las Constituciones del Carmen en Roma y participó en el Capítulo General en el Monte Carmelo.
Siguiendo las huellas del Buen Pastor, que deja las noventa y nueve ovejas en el redil para ir en busca de la que se ha perdido (cf. Lc 15, 1-7), el padre Atanasio era particularmente deferente con las personas díscolas. Según dijo: “Iría al fin del mundo para la salvación de un alma”.
Sus mandatos fueron fecundos en fundaciones, vocaciones y construcciones como, por ejemplo, las iglesias y conventos de San Sebastián y Santander.
Destacó por su amor a la Eucaristía, que celebraba con fervor, y por su devoción a la Virgen María.
Fue amigo, director y dirigido espiritual del padre Ezequiel del Sagrado Corazón de Jesús (Imaz Bilbao), quien fue General de la orden carmelitana.
El 26 de junio de 1936 celebró las bodas de oro de su profesión religiosa. A los colegiales de Begoña les dijo: “Qué grande gracia sería para mí poder morir mártir“.
Siendo su prior de la comunidad de Santander, cuando tenía previsto ir a Colombia en calidad de visitador provincial, estalló la Guerra Civil. Se le prohibió ir a Colombia.
El 13 de agosto fueron expulsados los carmelitas del convento y los religiosos se distribuyeron en casas particulares. El padre Atanasio fue acogido en la casa de la familia Aldasoro.
El día 17 de noviembre fue detenido y pasó dos días en el calabozo donde se encontraba el hermano carmelita Ruperto que fue martirizado horas después. El padre Atanasio fue puesto en libertad y volvió a la casa de la familia Aldasoro donde celebraba la Santa Misa todos los días.
Su última carta
El día de Navidad de 1936 escribió su última carta a Jesusa, religiosa e hija espiritual. En la misiva le pedía que rezara diariamente esta oración: “Jesús manso y humilde de corazón, haced mi corazón semejante al vuestro.”
Se ponía así de manifiesto una vez más el carácter bondadoso y pacífico del padre Atanasio, así como su celo por la salvación de las almas.
Martirio
A pesar de que el Gobierno Vasco envió un vehículo expresamente para llevar al padre Atanasio a Bilbao y ponerle a salvo de la persecución religiosa, el religioso declinó el ofrecimiento.
El domingo 27 de diciembre de 1936, a las 13:00h, 18 aviones nazis que salieron de Burgos bombardearon la población civil de Santander, causando más de sesenta víctimas mortales, entre las que había mujeres, niñas y niños, y también decenas de personas resultaron heridas.
Eso desató otra violencia ciega. Así, al día siguiente, a las 10 de la noche, entró la policía en casa de la familia Aldasoro. Buscaban a María Luisa, pero al no encontrarla detuvieron a su hermana Concha Aldasoro. En ese momento, el padre Atanasio, para que liberaran a Concha, dijo que a la que habían apresado no era María Luisa. Entonces, le preguntaron al padre Atanasio quién era él, a lo que respondió que era un religioso carmelita.
Le llevaron detenido a la comisaría de la calle del Sol, la checa de Neila, donde se torturaba a los religiosos para que apostataran. Si no apostataban, se les asesinaba. Después de pasar dos días en la checa, el 30 de diciembre de 1936 el padre Atanasio fue arrojado al mar, culminando así su fidelidad y amor en la entrega de su vida a Dios y al prójimo. Tenía 66 años.
La causa de canonización del padre Atanasio, en la que también se han estudiado la santidad de otras 79 personas que murieron mártires, se abrió en 2016, finalizó la fase diocesana en 2018 y en 2021, se trabajaba en la “Positio”, en el Vaticano.
El 22 de mayo de 2026 el papa León XIV aprobó el Decreto que reconoce el martirio de 80 personas asesinadas por «odio a la fe» en la diócesis de Santander entre 1936 y 1937.
La beatificación del padre Atanasio del Sagrado Corazón de Jesús se celebrará el próximo sábado, 7 de noviembre, en la catedral de Santander (11:00h). El obispo de San Sebastián Fernando Prado Ayuso, participará en los actos de beatificación.
Autores: Joxe Mari Azcoaga Lasheras y Ignacio Mª Azcoaga Bengoechea.
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